¡Qué alegría veros aquí!

Bienvenidos al blog del libro de Marta. En este espacio queremos informaros de todo lo que gira alrededor de este libro tan especial para nosotros. Para que podáis vivirlo tan de cerca como nosotros. También para resolver las dudas que os hayan surgido acerca de él.

Ante todo queremos agradecer la colaboración de todas las personas que lo han hecho posible, compartiendo sus cartas y, con ellas, parte de su intimidad.

Muchas Gracias!!!!

Estamos conmovidos por la respuesta de todos al reportaje de El País, "Una oda a las pequeñas cosas". Gente anónima que sentís a Marta ya como parte de vuestras vidas. Muchísimas gracias por tomaros el tiempo de escribirnos vuestros comentarios porque para nosotros es un regalo. El libro estará disponible en librerías el próximo viernes 18 de mayo para los que esteis interesados.

18 comentarios:

Pedro Neira dijo...

Hola a todos, el martes 22 viajo a Chile a visitar a mis padres y los amigos. Estaba esperando el día que este libro nos volviera a dar la sonrisa y la imagen de martuki, así la llamaba yo.
Quiero poder llevar a mi pais este libro y compartir los relatos con todos los que conocemos a Marta,quizas es un poco "patudo"(modismo chileno) de mi parte, pero me gustaría ser en portador de este libro a su amiga Lorena que me imagino que le encantaría leerlo.
Muchas gracias por todo y a todos.
Un abrazo.

Paloma dijo...

Yo, una mujer de 45 años, totalmente anónima al círculo de conocidos de Marta, acabo de leer el artículo publicado por El País, sentada en mi jardín y con el sol del atardecer. No esperaba encontrarme con algo que me conmoviera tanto, no esperaba leer trocitos de vida de una persona que me han llegado hasta el fondo del alma. He llorado. Me he emocionado. Y quiero decir que estoy muy de acuerdo con la opinión de Peridis, su padre, de que el libro será por encima de todo VITALISTA. Seguro. Yo he levantado los ojos llenos de lágrimas y he visto cada rincón de mi jardín con otra luz. Me han entrado ganas de correr a besar a mis hijas y sobretodo he sentido la necesidad de esforzarme en pararme en todas esas piedras azules, rojas y amarillas que la vida a diario me regala y que a veces paso por ellas sin mirarlas.
Gracias Marta. Gracias y un beso fuerte a todos los que habeis hecho posible el libro y a todos los que la quisísteis y la echais de menos (seguro que mucho). Más besos.

Anónimo dijo...

Desde Úbeda renacentista esperamos conocer pronto a nuestra amiga Marta. Serás bienvenida a casa.

CHUSA del 75 dijo...

Acabo de leer el artículo publicado por El País y he sentido algo muy especial, mientras lo leía pensaba:¡cuantas piedras se nos escapan!
ESTOY SEGURA QUE HAS SIDO UNA GRAN PERSONA Y ME HUBIESE GUSTADO CONOCERTE ANTES.

FMA dijo...

Confío en que contenga referencias a Palencia, mi ciudad, y en cualquier caso, espero leerle cuanto antes porque, no sé por qué, pero, creo que es un libro humano, es decir, una especie en estinción. Ah!, y enhorabuena a quienes os volcáis recordando a quienes amásteis, nos dáis la gran lección que no hemos de olvidar a diario.

Sara Oñate dijo...

Leí el artículo de El País el domingo tumbada en la playa. Lloré de emoción. El lunes fue a parar al montón de papeles para reciclar que tenemos en casa, que el miércoles necesité revolver hasta dar de nuevo con el artículo sobre Marta. Lo releí. Y ayer también. El siguiente paso ha sido meterme en Internet y ahora me veo escribiendo esto.

Las palabras de Marta son de una vitalidad que turban, un traqueteo al compás del ritmo qaue llevan muchas mujeres alrededor de los treinta. Yo tengo 29 y creo que eso es lo que engancha, el gusto de encontrar, en estos tiempos de alharaca y derroche, el testimonio de una vida sencilla, normal, extraordinaria.

Voy a llamar a preguntar hasta cuando debo esperar para que el libro llegue a Murcia.

Por cierto, lo último que he leído es Brooklyn Follies de Paul Auster. Una señal. Seguro.

Gracias por el regalo que nos habéis hecho.
Sara Oñate.

Anita G. dijo...

Tren regional. Trayecto desde Pisa a Roma. De vuelta.
Viajo en este tren por placer, con mi primo pequeño, César, un joven al que adoro. Contemplo el paisaje. Entre mis manos la edición europea del diario El Pais. Leo. Y me encuentro con Marta. Precioso encuentro. No imaginaba que aquel momento, en el que me sentía tan afortunada por viajar en ese tren, por tener la suerte de estar disfrutando de tantas y tantas cosas, iba a compartirlo con ella.
Hace tiempo que me dí cuenta que lo grande de la vida, lo bonito de la vida, son precisamente los granos de arena. Una mirada cómplice, una sonrisa, un abrazo, una caricia, una llamada, un beso "de abuela"... esas son las cosas que nos la vida.
Lloré de emoción en aquel tren. Lloré como si hubiera sido yo la dueña de esas palabras. O alguien muy mío. Me sentí muy cerca de Marta. Leerla me hizo sentirme aún más afortunada. Y dar las gracias por mi vida. Sentí ganas de abrazar a mi compañero de viaje, y lo hice. Compartí con él a Marta. Y ambos lloramos. Y no de pena, sino de alegría por todas esas pequeñas cosas de las que disfrutamos cada día.
Gracias Marta.
Y gracias a todos los que habéis hecho el gran esfuerzo por traernosla.
Gracias a los que nos habéis hecho sentirla, aún sin conocerla.
Y gracias a todos los que la abrazásteis y hoy la echáis de menos.
Un abrazo.

ESTHER E. dijo...

Aun con lágrimas en mis ojos y emocionada al escribir estas lineas, recuerdo a Marta siempre con una sonrisa en su boca, siempre con palabras cariñosas cuando yo entraba a su habitación, siempre luchadora, siempre..... Soy una de las enfermeras que estuvo al lado de Marta durante su enfermedad, sólo puedo darle las gracias porque con ella aprendí una lección de vida que nunca olvidaré.
Conservo la felicitación de navidad hecha por tu padre y que tú me dedicaste con tanto cariño, siempre la tendré conmigo.
Gracias a los que habeis hecho posible seguir recordandola de este modo.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con los que escriben. Me emocionó este testimonio y pensé que esto es la vida y no lo que en estos día de políticos y de ambiciones nos quieren vender. Gracias a Marta y a los que han tenido el coraje de reunir su testimonio y su herencia vital y la han querido compartir con todos.

Holden dijo...

Impresionante.
No sé como describir la pasión y ganas de vivir que me entran cuando leo el libro de Marta.
No la conocí, pero tenemos tantas coincidencias que a veces asusta el pensar que vendrá al doblar aquella esquina.
A pesar de la tristeza que te embarga cuando vas recorriendo su vida a traves de esas líneas, a pesar de las lágrimas que viertes cuando describe sus encuentros y sus perdidas, es un libro vitalista, de los que reconfortan y te hacen ver el sentido que tiene todo este oleaje que a veces creemos que no tiene sentido.
Pero si lo tiene.
Y ella te muestra el camino.
Impresionante.
Me ha dejado tocado.

BEGOÑA dijo...

MIL GRACIAS POR LA GENEROSIDAD. SOY MADRE DE UNA COMPAÑERA DE GENERACION DE MARTA, LEI LA RESEÑA DEL PERIÓDICO Y EL ARTÍCULO EN MAYO Y AYER COMENCÉ EL LIBRO CON EL QUE ESTOY REMEMORANDO LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA DE MI HIJA ¡¡¡QUÉ GENERACIÓN DE GRANDES MUJERES!!! PARA MI ES UNA SATISFACCIÓN COMPROBAR QUE LA CONVICCIÓN EN UNA EDUCACIÓN INTEGRAL E INTEGRADA QUE ALGUNOS JOVENES PADRES Y EDUCADORES TUVIMOS HA DADO COMO FRUTO PERSONAS EN LIBERTAD, MADURAS Y CAPACES DE DISFRUTAR DE LO PEQUEÑO Y LO GRANDE.
GRACIAS PORQUE ADEMÁS DE RETRATAR UNA GENERACIÓN DE MUJERES, RETRATA LA DIGNIDAD QUE ALGUNAS PERSONAS COMO MARTA HAN TENIDO PARA AFRONTAR ESTA ENFERMEDAD.

Job dijo...

Hola, tengo 29 años. Estoy leyendo el libro en un momento de mi vida en el que...
Como decía Jose Maria,el padre de Marta, este no es un libro de autoayuda pero es tan vitalista a pesar de las circunstancias que no puede evitar ayudar.

Solo voy por la mitad del libro, entre hoy y mañana espero acabarlo (demasiado trabajo). Lo que más me sorprende son las muchas coincidencias con mi propia experiencia vital. Al menos en la parte de la adolescencia y comienzos de la carrera.

Cuantos planes, cuantas ilusiones.

Desde aquí un beso muy fuerte a todos los que tuvisteis la suerte de conocerla

Anónimo dijo...

Hola. Pensé que el libro sería morboso, solamente pretendía echarle un vistazo, no tenía ganas de entristecerme más, ya que suficientes desgracias pasan, y cual fue mi sorpresa que me atrapé completamente (y en absoluto por morbo), por supuesto me reconocí (tengo 32 años, y una vida un poco parecida)y me animó muchísimo. Aprecio más todo desde que la leí.Acabo de terminar "El hombre en busca de sentido", un regalo de mi madre de hace años, que había olvidado hasta leer a Marta.Gracias.

Carmen dijo...

Terminé anoche de leer el libro de Marta, que compré después de ver una entrevista con sù padre. Me ha llenado de energia, siento envidia de los que habeis estado cerca de ella. Un beso muy fuerte a sus padres, a Maria,Manuel y a su amiga Marga que seguro estará con ella. Gracias por libros como este.

Lucia dijo...

Tengo ya el libro, pero por ahora sólo he sido capaz de leer la página de Ordesa cuando se rompió el pie. A ver si me animo y puedo leerme el resto. Aun me acuerdo que yo salté primero porque a ella le daba miedo y le dije, "salta, que no pasa nada!" y de sus clavos en la radiografía del Ruber cuando la fui a ver a la vuelta de Ordesa, y de su sonrisa cuando coincidíamos en el edificio de forestales cuando ella empezó Forestales y yo empecé Montes. Gracias por publicar el libro.

Maria-Vitoria dijo...

Soy una de esos vascos que conoció Marta en Inglaterra, me acuerdo de ella, de Isabel y de Almudena, fue en 1988. Lei el articulo en EL Pais, me estremecí, encargué el libro, se lo regalé a un amigo que tambien conoció a Marta y hoy he terminado de leerlo yo. No tengo palabras para describir lo que he sentido. Me he reido, me he emocionado, me he enfadado, he llorado.... He leido su vida y me identificado con ella. Que suerte poder escribir asi y expresar las cosas que ha expresado Marta en sus cartas. Que tia!!!! Gracias de nuevo a los que habeis tenido la generosidad de compartir esta maravilla con los demás. Un beso muy fuerte desde el Norte a todos los que la echais de menos!

Adriano dijo...

Pues yo descubrí el libro por una reseña en la revista del Colegio de Ingenieros Técnicos Forestales o en la Revista Montes (no recuerdo en cual de las dos). Me lo leí en muy pocos días ya que me enganchó. En mi Cuaderno de Bitácoras he escrito una entrada hablando de el libro, ya que para mi ha sido unos de los libros que más me ha impactado de los últimos años, como digo en mi blog, no se si por haber compartido con Marta carrera, profesores,...
www.adriano.es

Elvira dijo...

Acabo de terminar de leer el libro, segura de que no será la única vez que comparta con Marta viajes, sonrisas, penas...
Cuantas más cosas iba descubriendo de Marta, más me daba cuenta de que comparto con ella muchos pensamientos vitales, incluso varias de sus historias me recordaban a las mías propias, su forma de reflexionar sobre ciertos temas, me hacían pensar: "si es lo mismito que pienso yo!"o"si esto me pasa/pasó a mi!". Estoy segura de que hubiéramos sido amigas.
Y quiero decir que este libro es un canto a la vida, a la felicidad y al optimismo. precioso

* Esta foto...

...es de un sitio maravilloso entre los acantilados del mar Cantábrico y las montañas de Asturias, que tanto quería Marta. Pintamos tres piedras con los colores rojo, azul y amarillo, y las dejamos allí la mañana en la que esparcimos sus cenizas.

La idea del libro

La idea del libro, indirectamente, fue de Marta. Ella comenzó a dictar, en el hospital, lo que iba a ser una novela más o menos autobiografica. Solo le dio tiempo a dictar el principio a su madre, y el final, a su novio. El resto lo dejó incompleto... o eso pensamos al principio, hasta que después de que surgiera la idea de juntar sus cartas, emails y sus diarios nos diéramos cuenta que ya había narrado poco a poco, la totalidad de su vida. Al principio sólo queríamos editar unos cuantos ejemplares para la familia y amigos, para poder conservar su memoria y así recordarla en toda su esencia. Lo que en ningún momento se nos pasó por la cabeza fue que nos íbamos a encontrar un libro que teníamos que compartir. Y éste es el resultado.

El porqué del título del libro

“Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla” es la frase con la que Marta había pensado terminar un relato sobre su vida. Estas palabras tienen sentido a través de una anécdota que su amiga Jara nos contó algún tiempo después de que Marta nos dejara. En unas vacaciones que compartieron en la playa de Lagos (Bueu), se divertían observando las figuras que las piedrecillas de colores formaban al adherirse a su piel. Para Marta esto era una metáfora de cuánto nos puede hacer disfrutar algo tan sencillo, que como tantas otras cosas en la vida, pasan fácilmente inadvertidas. Esto es lo que, en definitiva, intenta transmitir el libro: una oda a las pequeñas cosas.

(la foto es de las sandalias de Marta en la playa de Lagos)

Las palabras de:

JOSÉ SARAMAGO

Estas páginas son un retrato moral. Publicarlas es el mejor homenaje que se le puede rendir a ese ser humano realmente excepcional, realmente extraordinario, que se llama Marta Pérez Martín. A alguien que ha callado para siempre, este libro le ha restituido la voz, y no solo la voz, también una otra forma de presencia, una memoria activa, casi una respiración. La mujer que escribió estas cartas no era una persona común. No llegué a conocerla en vida, la conozco ahora. Sé que volveré a leer lo que Marta escribió durante su enfermedad: pocas son las veces que nos encontramos ante un ejemplo tan cabal de valentía y de dignidad.

JOSÉ LUIS SAMPEDRO

Marta vivió con prisa para vivir mucho y ardió en una llama que sigue iluminándonos. Entre miedos y audacias avanzó sonriendo imperturbable, conquistando altas cumbres y afectos verdaderos. Siguió sonriendo mientras el dios de sus amadas montañas se la llevaba más allá de las cumbres.

ANDRÉS TRAPIELLO

Decía Cervantes: “lo que se sabe sentir, se sabe decir”, y sentido y vivido está este libro como pocos. Todo su misterio es la naturalidad con que está escrito. Su naturalidad y su fe en la vida. O sea, su hondísima alegría.

ALFREDO CONDE

Ayer por la noche comencé a leer el Diario de Marta y conmocionado por su lectura dormí soñando con él. El texto descubre a un ser humano excepcional. Por los valores que transmite, entre ellos el literario, debéis editarlo, debéis editarlo para más gente que para vosotros.