¡Qué alegría veros aquí!

Bienvenidos al blog del libro de Marta. En este espacio queremos informaros de todo lo que gira alrededor de este libro tan especial para nosotros. Para que podáis vivirlo tan de cerca como nosotros. También para resolver las dudas que os hayan surgido acerca de él.

Ante todo queremos agradecer la colaboración de todas las personas que lo han hecho posible, compartiendo sus cartas y, con ellas, parte de su intimidad.

Marta en internet

¡Hola de nuevo!

Además de las personas que hemos conocido a través de sus comentarios en el blog, hemos encontrado a otras muchas que se han hecho eco de este libro tan importante para nosotros.
Fernando Pamos, Juan Luis Recio, Fernando Martín Aduriz, Manuela, raparigha, Alfa y Omega, Gurrión, José Carlos, Eva Orúe, Maia, Salvador Ramos y Paquebote son personas a quienes Marta ha llegado tan hondo como a nosotros y gracias a ellas sigue viva, en cierta manera. Nos alegramos mucho de que el libro sea parte de vuestras vidas, y de que podáis mirar el mundo a través de sus ojos. Un abrazo desde aquí para todos.

5 comentarios:

Fernando dijo...

Soy Fernando Pamos, el que citáis como alguien que se hizo eco del libro en su blog. Es una delicia y lo he seguido regalando. Tenemos un amigo común, Victor Hortal, abogado como yo, además de compañero "mayor" que me guió desde el principio de mi ejercicio profesional, y que estuvo en la presentación.

Anónimo dijo...

me resulta muy dificil describir todo lo que he sentido descubriendo a Marta , hacia mucho tiempo que algo tan ,,, sencillo y real no me llegaba tan dentro !!
desde la pasiòn por viajar hasta la frescura de levantarse entre abrazos ,,,
ademas saber que coincidimos en forestales y en el año de nacimiento me hace sentir mucho mas cercano , este libro me llamo en la feria del libro , no sabia de quien era ni nada y segun lo he ido disfrutando , acariciando , descubriendo , sufriendo e incluso soñandolo ,,,,
muchisimas gracias por ser marta y a toda la gente que la conocio ,,,
paco

Manuela dijo...

Acabo de descubrir mi nombre en esta entrada, y es un gran honor para mí que mi nombre quede de alguna manera -por indirecta que sea- unido al de Marta. Me leí el libro en dos noches, y lo volveré a leer todas las noches que haga falta, cada vez que se me olvide lo especial que puede ser el mundo si lo miras con los ojos de Marta.

Un abrazo para ella, esté donde esté, y para todos vosotros que, por hacerle un homenaje, nos hicisteis un gran regalo a los demás.

Luis Miguel A.B. Sabadell dijo...

Conocí a su José María "Peridis" hace muchos años y muchas veces voy a Aguilar. Soy burgalés. Villamaryor de Treviño, frontera con Palencia e influidos por el Odra y el Pisuerga. Ahora vivo en Barcelona. Sentí un día en una entrevista´en CNNPlus a José María la noticia y me sobrecogió. Lo primero que hice fue buscar el libro y de repente me sentí como uno más del grupo de amigos de Marta. Marta coincide con muchos de nosotros en ideales, sueños, sentimientos, pasión por vivir, por viajar, contemplar la naturaleza, observar el paisaje de la amistad, los vaivenes de la vida familiar... retrata su vivir y su angustia final, sin perder la esperanza.
Aunque sabes el final de este libro, apasiona y llegas a olvidarte de lo que acontece al final de las páginas.
Me ha dado entusiasmo para vivir, dentro de la tristeza que produce saber que se fue tan jóven.
Marta no fue "de hija de" aprovechando la popularidad de su padre". Pero hoy su padre (sus padres) puede ir de "padres de" por haber propiciado y compartir el deseo -estoy seguro- de Marta de que sean publicadas tantas cartas. Acertado el título y la foto para hacerla un poco más familiar si cabe.
Ahora cuando vaya al pantano de Aguilar, a su plaza España o al parque del soto junto al Pisuerga recorreré con la vista el paisaje que Marta también disfrutó en alguna ocasión.
Me queda ese mensaje abierto, afectivo, directo y espontáneo, como escribimos a veces nuestras cartas a los amigos y descubro un montón de afinidades a pesar de la diferencia de edad. Me quedo, al final con esa especie de sonrisa triste por la pérdida de una persona jóven en medio de una vida tan llena.
Luis Miguel Avendaño

Fernando dijo...

Soy Fernando Pamos. Cerré ese blog al que conducía el enlace y abrí otro, en el que he puesto esta página como enlace. Mi dirección es la siguiente. Un abrazo. http://lacomunidad.elpais.com/el-sitio-de-mi-recreo-o-como-no-poder/posts

* Esta foto...

...es de un sitio maravilloso entre los acantilados del mar Cantábrico y las montañas de Asturias, que tanto quería Marta. Pintamos tres piedras con los colores rojo, azul y amarillo, y las dejamos allí la mañana en la que esparcimos sus cenizas.

La idea del libro

La idea del libro, indirectamente, fue de Marta. Ella comenzó a dictar, en el hospital, lo que iba a ser una novela más o menos autobiografica. Solo le dio tiempo a dictar el principio a su madre, y el final, a su novio. El resto lo dejó incompleto... o eso pensamos al principio, hasta que después de que surgiera la idea de juntar sus cartas, emails y sus diarios nos diéramos cuenta que ya había narrado poco a poco, la totalidad de su vida. Al principio sólo queríamos editar unos cuantos ejemplares para la familia y amigos, para poder conservar su memoria y así recordarla en toda su esencia. Lo que en ningún momento se nos pasó por la cabeza fue que nos íbamos a encontrar un libro que teníamos que compartir. Y éste es el resultado.

El porqué del título del libro

“Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla” es la frase con la que Marta había pensado terminar un relato sobre su vida. Estas palabras tienen sentido a través de una anécdota que su amiga Jara nos contó algún tiempo después de que Marta nos dejara. En unas vacaciones que compartieron en la playa de Lagos (Bueu), se divertían observando las figuras que las piedrecillas de colores formaban al adherirse a su piel. Para Marta esto era una metáfora de cuánto nos puede hacer disfrutar algo tan sencillo, que como tantas otras cosas en la vida, pasan fácilmente inadvertidas. Esto es lo que, en definitiva, intenta transmitir el libro: una oda a las pequeñas cosas.

(la foto es de las sandalias de Marta en la playa de Lagos)

Las palabras de:

JOSÉ SARAMAGO

Estas páginas son un retrato moral. Publicarlas es el mejor homenaje que se le puede rendir a ese ser humano realmente excepcional, realmente extraordinario, que se llama Marta Pérez Martín. A alguien que ha callado para siempre, este libro le ha restituido la voz, y no solo la voz, también una otra forma de presencia, una memoria activa, casi una respiración. La mujer que escribió estas cartas no era una persona común. No llegué a conocerla en vida, la conozco ahora. Sé que volveré a leer lo que Marta escribió durante su enfermedad: pocas son las veces que nos encontramos ante un ejemplo tan cabal de valentía y de dignidad.

JOSÉ LUIS SAMPEDRO

Marta vivió con prisa para vivir mucho y ardió en una llama que sigue iluminándonos. Entre miedos y audacias avanzó sonriendo imperturbable, conquistando altas cumbres y afectos verdaderos. Siguió sonriendo mientras el dios de sus amadas montañas se la llevaba más allá de las cumbres.

ANDRÉS TRAPIELLO

Decía Cervantes: “lo que se sabe sentir, se sabe decir”, y sentido y vivido está este libro como pocos. Todo su misterio es la naturalidad con que está escrito. Su naturalidad y su fe en la vida. O sea, su hondísima alegría.

ALFREDO CONDE

Ayer por la noche comencé a leer el Diario de Marta y conmocionado por su lectura dormí soñando con él. El texto descubre a un ser humano excepcional. Por los valores que transmite, entre ellos el literario, debéis editarlo, debéis editarlo para más gente que para vosotros.